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{octubre 11, 2008}   DIETAS DE PRIMAVERA PARA ESTAR EN FORMA

Ya es primavera y seguramente quieres bajar esos kilitos de mas del invierno aca te damos una serie de consejos que te pueden ser utiles para lograr tu proposito

Sensación de debilidad física y de cansancio intenso. Estas son las dos manifestaciones habituales que sufre una persona que se siente afectada por lo que se conoce como astenia primaveral. Sobreviene en el inicio de la estación, cuando el cuerpo se está acostumbrado al alargamiento de las horas de sol y a los cambios bruscos de temperatura y sensaciones térmicas. Si los síntomas no son secundarios de una enfermedad, esta sensación de fatiga no es grave, pero lo cierto es que reduce notablemente la capacidad para realizar cualquier tarea, por lo que conviene anticiparse a la situación. Si no se ha hecho, hay fórmulas de combatirla. Realizar una adecuada alimentación es clave porque ayuda a fortalecer el sistema inmune y contrarrestar la carencia de vitamina D, consecuencia de los días invernales.

Un buen menú primaveral

Nutrirse con productos frescos es siempre básico, pero en estos meses además puede ser delicioso. Verduras, frutas, pescados y legumbres están en su mejor momento

El desayuno, consistente

Las sustancias excitantes como el café o el té se pueden sustituir por los equivalentes sin cafeína o por preparados solubles a base de cereales (malta, achicoria…). Los alimentos como el pan o derivados (galletas, cereales, pan tostado, de molde…) son básicos. Mejor optar por los integrales que aportan más fibra y mayor densidad nutritiva. Añadir el consumo de una fruta fresca como las fresas, ricas en vitamina C sirve para compensar parte de las necesidades vitamínicas que se han visto aumentadas.

Las comidas, muy verdes

Comenzar cada comida con una ensalada variada es una buena elección. Continuarla con verduras frescas y legumbres hará que los alimentos proteicos (carnes, pescados o huevos) sean el mejor complemento. Terminar o comenzar las comidas con una ración de frutas es todo un acierto. El café de la sobremesa encuentra un sustituto más acertado en las infusiones digestivas o relajantes.

Cenas, ligeras y tempranas

Las cenas han de ser más ligeras que invierno, pues se necesitan menos calorías ya que las noches no son tan frías. Se deben tomar al menos dos horas antes de acostarse, para que la digestión no interfiera con el sueño, y éste pueda ser reparador. Una cena a base de un caldo vegetal o un puré clarito, una ensalada completa junto con un postre constituye una alternativa saludable para varios días. Se puede preparar una sabrosa, exquisita y nutritiva ensalada a base de: hojas de lechugas diversas, escarola, endivias, espinacas, hierba de los canónigos, cebolla, pepino, ajo espolvoreado, zanahoria, remolacha, tomate, espárragos, vegetales germinados… Cuanta más variedad de hortalizas y verduras incluya la ensalada mayor es la riqueza nutritiva, y esto se traduce en mayor vitalidad y energía. Como complemento del aliño, la levadura de cerveza, las semillas de sésamo u otros complementos dietéticos, además de enriquecer en vitaminas y minerales los platos, proporcionan agradables sabores.

Beber agua y hacer dos picoteos entre horas

Mantener el cuerpo bien hidratado es fundamental para contribuir al buen desarrollo de las distintas funciones orgánicas. De esta manera, se favorece la función renal e intestinal y el organismo no se sobrecarga de sustancias de desecho. Disponer de una botella de agua en un lugar fresco y bien visible es la mejor forma de obligarse a tomar la cantidad de agua necesaria. Esto se puede complementar con infusiones, zumos y jugos de hortalizas y frutas.

Entre horas, se puede tener optar por alimentos de mayor densidad en vitaminas y minerales: frutas diversas, jugos de hortalizas o de frutas, frutos secos, sandwich vegetales, macedonia de frutas y yogur, batidos de fruta y leche, etc.

En ocasiones, el consumo de una dieta variada no es suficiente, y es preciso recurrir a un aporte vitamínico o a un mineral complementario. Siempre debe hacerse bajo el asesoramiento de un profesional de la salud: el médico de cabecera, un dietista, el farmacéutico.

Fuente: consumer.es



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